El impacto del aumento del salario mínimo en Perú: Pobreza e Informalidad
- truthtrailprensa
- 17 oct 2024
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 30 oct 2024
La Comisión Especial de Productividad y Salarios Mínimos del Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo (CNTPE) reavivó el debate sobre el aumento de la Remuneración Mínima Vital (RMV), proponiendo un incremento a S/1,500. Sin embargo, a pesar de que esta propuesta se encuentra aún en discusión y se barajan otras cifras, se anticipa que este ajuste no contribuiría de manera significativa a mejorar la situación de pobreza en el país.

El 3 de septiembre se reavivó el debate sobre el aumento del sueldo básico en Perú, cuando el grupo parlamentario Acción Popular, a través de la iniciativa del congresista Luis Gustavo Cordero Jon Tay, presentó el proyecto de Ley N° 531-33/2. Este propone elevar la Remuneración Mínima Vital (RMV) en un monto igual o superior a S/475, lo que implicaría un aumento del salario mínimo de S/1,025 a S/1,500. El objetivo principal es reducir la brecha de pobreza y mejorar la calidad de vida de los trabajadores peruanos.

Fuente: Pasión Por El Derecho
Sin embargo, el ministro de Trabajo, Daniel Maurate, indicó que el incremento del salario mínimo podría darse en el segundo semestre del año solo si la economía nacional muestra signos de recuperación. Maurate descartó la propuesta de un aumento a S/1,545, planteada en el Congreso, argumentando que cualquier ajuste debe acordarse entre trabajadores y empleadores, y alertó que un alza brusca podría generar un aumento en la informalidad laboral.
EVOLUCIÓN DEL SUELDO MÍNIMO
A lo largo de la última década, el salario mínimo en Perú ha sufrido múltiples ajustes; sin embargo, estos incrementos no han conseguido reducir significativamente la pobreza. Un factor relevante en esta problemática es que muchos trabajadores no se benefician de las políticas salariales formales, lo que los coloca en una posición de desventaja.
Tomando como punto de referencia el año 2011 para comparar el salario mínimo en relación con el dólar estadounidense, se observa que el incremento ha sido escaso. El salario mínimo ha pasado de S/. 675 (equivalente a $246 USD) a S/. 1,025 (aproximadamente $272 USD), lo que representa un aumento de solo $26 USD en una década. Este análisis también considera la variación en el tipo de cambio, que ha fluctuado de $2.743 en 2011 a aproximadamente $3.766 en la actualidad.
Además, al comparar el salario mínimo en dólares entre los países de Sudamérica, Perú ocupa la octava posición en el Ranking.

Conversión: Xe.com
La propuesta para 2024 eleva el salario mínimo a S/.1545 ($410 USD), pero aún está en discusión su viabilidad y posible impacto económico. Según el Colegio de Economistas de Lima, un aumento más razonable sería hasta S/.1149 ($305 USD), basado en los índices inflacionarios proyectados para ese año. Adicionalmente, hubo filtraciones de funcionarios del Ministerio de Trabajo que sugieren el aumento de S/105, lo que dejaría el salario mínimo en S/1,130 ($300 USD)
Además, considerando la propuesta del congresista Jon Tay, el índice de aumento entre el sueldo mínimo actual y el que sugiere alcanzaría un 50.73%, una cifra que resulta desproporcionadamente alta para un incremento de tal magnitud. En contraste, las recomendaciones de los funcionarios del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) y del Colegio de Economistas de Lima, que plantean aumentos de 10.24% y 12.09% respectivamente, representan un enfoque más moderado que será considerado en nuestra análisis posterior.
INFLACIÓN Y POBREZA MONETARIA
Desde 2014, la inflación en Perú ha mostrado un comportamiento volátil, afectando la economía familiar y reduciendo el poder adquisitivo de los ciudadanos. Inició en 3.22% en 2014, con un descenso progresivo que la llevó a su punto más bajo de 1.36% en 2017. Sin embargo, a partir de 2021, la inflación comenzó a aumentar de manera acelerada, alcanzando un alarmante 8.46% en 2022. Este último año fue particularmente crítico, ya que el alza de precios coincidió con un incremento salarial, lo que debería haber beneficiado a los trabajadores, pero resultó insuficiente para contrarrestar la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación.
Y no solo eso, también la pobreza monetaria persiste. En 2023, la pobreza monetaria afectó al 29% de la población. Esta cifra refleja un deterioro en comparación con los niveles previos a la pandemia, donde el país había logrado reducir la pobreza monetaria al 20.2% en 2019. En este contexto, se discute si un nuevo aumento del salario mínimo podría tener un efecto relevante sin abordar la informalidad.
'La pobreza monetaria se define como la medición exclusiva de ingresos y gastos monetarios, sin considerar otras dimensiones como necesidades básicas insatisfechas o exclusión social, incluyendo formas de adquisición como autoconsumo y donaciones'.
El aumento de la pobreza en 2020 fue dramático debido a la pérdida masiva de empleos y la contracción económica causada por la pandemia. Aunque hubo una recuperación en 2021, la pobreza volvió a aumentar en 2022 y 2023, lo que refleja que los sectores más vulnerables no han logrado beneficiarse de la reactivación económica.

Fuentes: INEI | BCRP
Teniendo en cuenta el índice de incremento salarial calculado, es fundamental considerar que la inflación entre los años 2022 y 2023 se situó en un 11.7%. Este contexto inflacionario impacta directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores, lo que hace que cualquier aumento propuesto en el salario mínimo deba ser evaluado cuidadosamente. A medida que se analizan las diferentes propuestas de ajuste salarial, es crucial tener en cuenta no solo los porcentajes de incremento, sino también cómo estos se comparan con la tasa de inflación, ya que un aumento que no supere la inflación podría no lograr el efecto deseado de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Además de lo mencionado, es fundamental determinar el monto exacto que una persona necesita para cubrir sus necesidades alimentarias. Para el año 2023, el valor estimado fue de S/446 per cápita. Este monto ha mostrado un incremento significativo desde 2014, cuando era de S/303, lo que representa un aumento de S/143, equivalente a un 47.19%. Además, desde 2020, tras el impacto del COVID-19, el incremento fue de S/86, lo que se traduce en un crecimiento del 23.89%.
INFORMALIDAD
El empleo informal en Perú ha sido históricamente elevado, pero ha mostrado ciertas fluctuaciones en los últimos años. Los puntos clave son:
La informalidad alcanzó su punto más alto en 2021 con 76.8%, probablemente debido al impacto económico de la pandemia de COVID-19.
Desde 2020, con una tasa de 75.3%, se evidencia el fuerte golpe de la pandemia sobre el empleo formal.
A pesar de la disminución reciente, la informalidad sigue siendo un desafío estructural en la economía peruana, manteniéndose en niveles altos en la última década.

Fuentes: INEI
Además, entre 2011 y 2023, la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) registró la participación de entre 26,456 y 36,726 viviendas en todo Perú. Al analizar el índice de empleo informal, se observa que la participación fluctuó entre 19,898 y 26,138 viviendas.
HIPÓTESIS
Según el Censo Nacional de 2017, un total de 8,252,284 viviendas fueron encuestadas, de las cuales las familias nucleares representaron el 53.9%, es decir, más de 4,451,000 hogares. Este dato resalta la predominancia de las familias nucleares en Perú, mientras se espera el próximo censo nacional en 2025 para obtener datos actualizados. Esta información es relevante en el análisis de hipótesis actuales, ya que permite respaldar estudios demográficos basados en la última data disponible.
Fuente: INEI
Teniendo en cuenta que las familias nucleares son predominantes en Perú, generalmente formadas por dos adultos que las sustentan, como madre y padre, se puede concluir que este tipo de hogares ha mantenido una presencia significativa durante más de una década. Este crecimiento destaca la prevalencia de este modelo familiar en el país, lo cual será fundamental para medir la informalidad individual de cada miembro económicamente activo en cada vivienda:
Año | Viviendas | Trabajadores Informales |
2011 | 19,868 | 39,736 |
2012 | 19,657 | 39,314 |
2013 | 23,356 | 46,712 |
2014 | 23,805 | 47,612 |
2015 | 24,472 | 48,946 |
2016 | 27,573 | 55,146 |
2017 | 26,846 | 53,692 |
2018 | 28,855 | 57,710 |
2019 | 26,840 | 53,680 |
2020 | 27,928 | 55,856 |
2021 | 28,487 | 56,974 |
2022 | 27,268 | 54,536 |
2023 | 26,138 | 52,276 |
Si continuamos con la hipótesis, en 2023, Perú contaba con más de 52,000 ciudadanos trabajando en la informalidad. Este dato subraya la magnitud del empleo informal en el país y revela un desafío significativo para el mercado laboral.
POBREZA MULTIDIMENSIONAL
La pobreza en Perú trasciende la mera falta de ingresos monetarios; se trata de un fenómeno multidimensional que incluye carencias en educación, salud y acceso a servicios básicos. Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), muchas familias que superan la línea de pobreza monetaria aún enfrentan privaciones significativas que limitan su desarrollo. En 2023, la pobreza monetaria se situó en el 33.2%, mientras que la pobreza multidimensional es aún más alarmante, reflejando estas privaciones estructurales.
Fuentes: ComexPerú
'La pobreza multidimensional implica la falta de bienes o servicios esenciales y de oportunidades para vivir dignamente. Factores como la falta de educación, acceso limitado a atención médica y desempleo afectan significativamente la calidad de vida'.
La información revela que las principales características de la pobreza multidimensional son la falta de acceso a servicios públicos de calidad en salud, educación y vivienda. Es fundamental destacar que, incluso en un contexto hipotético donde los congresistas actúan en beneficio de la ciudadanía, la pobreza multidimensional permanecería. Esto se debe a que su persistencia está relacionada con la estructura impositiva del país y la alta informalidad laboral que afecta a gran parte de la población. Por lo tanto, es esencial abordar este aspecto en cualquier análisis sobre la pobreza en Perú.
Guillermo Westreicher, periodista económico, destacó que “la pobreza en el Perú es compleja, con muchos factores en juego que no están completamente relacionados al aumento salarial; es algo multidimensional”. Westreicher subrayó la importancia de mejorar la infraestructura en zonas rurales, señalando que la falta de carreteras y servicios básicos es una barrera que impide a estas comunidades salir de la pobreza.
CONCLUSIÓN
Un incremento del 50.73% en el salario mínimo es desproporcionado en comparación con el contexto económico actual del país. Este aumento abrupto podría generar una serie de reacciones adversas en el mercado laboral, como la reducción de empleos, el aumento de la informalidad y la presión sobre las pequeñas y medianas empresas, que podrían verse incapacitadas para afrontar tales costos.
Aunque un aumento significativo en el salario mínimo podría parecer beneficioso, es crucial considerar la inflación. Con una inflación del 11.7% entre 2022 y 2023, un aumento salarial excesivo podría no traducirse en una mejora real del poder adquisitivo. Si los precios de bienes y servicios también aumentan como resultado del incremento salarial, los trabajadores podrían enfrentar una situación en la que, a pesar de tener un salario nominal más alto, su capacidad de compra no mejore.
Los aumentos propuestos a 1130 soles por el Colegio de Economistas de Lima y a 1149 soles por el MTPE son viables y más moderados que el incremento del 50.73% sugerido por el congresista Jon Tay. Ambos podrían mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores sin afectar significativamente el mercado laboral. Aunque el aumento a 1130 soles sería más prudente y sostenible, el incremento a 1149 soles también podría considerarse, siempre que se implementen medidas para garantizar la sostenibilidad económica y la protección de los empleos. En conjunto, estas propuestas deben ser parte de un enfoque integral para abordar la pobreza y la calidad de vida en Perú.







Comentarios