top of page
54a5dfc2df81dd32be0bf2bfc5862614.png
Buscar

Bibliotecas públicas municipales: Entre la ley y la necesidad

  • Foto del escritor: truthtrailprensa
    truthtrailprensa
  • 9 jul 2024
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 1 oct 2024

Pese al marco legal que asegura el fomento de las bibliotecas públicas municipales, Lima Metropolitana continúa mostrando deficiencias y limitaciones para dar acceso a los servicios bibliotecarios de calidad. Entre el desconocimiento y la carencia, los números indican que hace falta más que solo construir bibliotecas.

Foto: BNP


En sus 63 años de existencia, el distrito limeño de Comas no conoce lo que es una biblioteca pública municipal. Los alcaldes que pasaron por esa comuna, ni el actual, Ulises Villegas, incluyeron en sus planes de gobierno un proyecto para construir un recinto de ese tipo.


En primera instancia, la ejecución del presupuesto municipal tiene como prioridades atender necesidades inmediatas y populares. Muchas veces, estas prioridades impiden elaborar una proyección en otras áreas administrativas. 


“Como les pasa a otros distritos, el presupuesto municipal (aprobado por el concejo municipal liderado por el alcalde) está destinado, principalmente, a temas de seguridad ciudadana. Nuestra gerencia (Educación, Cultura, Juventud y Deportes ) es la que recibe menos porcentaje para la ejecución de propuestas, pero nunca en bibliotecas”, asegura Sotelo.

El funcionario desconoce la existencia de una ley que otorga a los municipios facultades para organizar y sostener bibliotecas municipales. Tampoco ha podido coordinar, como representante de la Municipalidad de Comas, la organización de actividades compartidas con la Estación Biblioteca Pública “Ricardo Palma Soriano”, de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), la institución a la que Ricardo Palma dedicó su vida para reconstruirla luego de la guerra con Chile.


Desde el 2003, la Ley Orgánica de Municipalidades (Ley N° 27972) establece en el item 11 del artículo 82 que los municipios tienen como competencias y funciones específicas compartidas con el gobierno nacional y el regional “organizar y sostener centros culturales, bibliotecas, teatros y talleres de arte en provincias, distritos y centros poblados”.


“Sinceramente no lo tomé en cuenta cuando me contrataron. Antes, fui parte de la campaña, pero desconocía la ley. Imagino que sucede lo mismo en el resto de las municipalidades”, reconoce el subgerente.

Reclamos legales

La abogada Giovana Bellido, con experiencia en el trabajo municipal, explica que ante la vulneración u omisión del item 11 del artículo 82 de la Ley Orgánica de Municipalidades (LOM) - Ley N° 27972, cualquier ciudadano de la jurisdicción puede presentar una solicitud al alcalde y al Concejo Municipal para que corrijan la falta. El alcalde está obligado a atender la demanda dentro del plazo establecido por la ley, y de persistir, los ciudadanos pueden iniciar un proceso de revocatoria ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).


Bellido indica que si la solicitud no fuera atendida, los afectados pueden acudir al juez constitucional para interponer una demanda de proceso de c umplimiento o incluso una demanda de amparo o denunciar a la autoridad penal ante una fiscalía penal por los delitos de omisión de funciones o desobediencia a la autoridad.


Estadísticas municipales

Perú cuenta con 1,874 municipios distritales y provinciales, según el Registro Nacional de Municipalidades del 2021. Si se cumpliera estrictamente la ley, deberían existir exactamente el mismo número de bibliotecas municipales. Sin embargo, la realidad es distinta.


De acuerdo con el Sistema Nacional de Bibliotecas de la BNP, solo 533 gobiernos locales cuentan con al menos una biblioteca municipal. Esto quiere decir que en promedio, solo tres de cada diez municipalidades tienen bibliotecas bajo su administración.




Centrándonos únicamente en Lima Metropolitana, la situación, según las estadísticas, se podría comparar a una “montaña rusa”, y esto porque desde el año 2013, cuando existían 32 bibliotecas municipales, el número ha ido subiendo y bajando.


El Registro Nacional de Municipalidades del año 2022 proporciona datos relacionados con la cantidad de bibliotecas existentes y la problemática que durante varios años, y sin solución aparente, enfrentan algunas de ellas. Por ejemplo, algunas de ellas fueron reconvertidas en espacios para instalar oficinistas.




“Las áreas administrativas (de las municipalidades) comenzaron a invadir las bibliotecas para utilizarlas como oficinas. Como no se dio una institucionalidad de los espacios, las bibliotecas fueron cediendo”, cuestiona Alex Alejandro, director de la Dirección de Gestión y Articulación Bibliotecaria de la BNP.

Inversión

Según los datos extraídos de los planes de operación institucional de los distritos de Lima Metroipolitano, publicados en el portal electrónico del Estado Peruano, Jesús María es el que destinó mayor presupuesto este año a la Gerencia de Cultura y Educación.



Ate lideró la lista entre los años 2021 y 2023, principalmente porque cuenta con tres bibliotecas municipales, el mayor número entres los distritos de la capital de la república.


Es importante mencionar que Jesús María y Lince han superado su presupuesto para educación y cultura en los últimos dos años.


Lima Metropolitana y sus bibliotecas

Lima Metropolitana está compuesto por 43 distritos, y en estos funcionakn 47 bibliotecas municipales. En once distritos no existen esos centros culturales: Breña, Comas, El Agustino, Punta Hermosa, Punta Negra, Rímac, San Bartolo, San Juan de Miraflores, Santa María del Mar y Santa Rosa.


“Ate cuenta con tres bibliotecas municipales, la principal en el Centro Cultural de la Municipalidad. Pero la más importante, para mí, es la de Huaycán porque es una de las más alejadas de Lima y hay muchos niños por allá”, relata Luis Cama, encargado de la biblioteca del Centro Cultural.


Según los censos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Lima Metropolitana cuenta con una población superior a los 10 millones de hbitantes. Se estima en 702 mil la población de Ate y la de la de Comas en 586 mil, a quienes no tomó en cuenta Christian Sotelo, subgerente de Educación, Cultura, Juventud y Deportes de la municipalidad comeña para incluir en sus planes de trabajo la creación de una biblioteca.


Una cuestión de derechos

Para Yoselin Oré, bibliotecóloga y extrabajadora de la Biblioteca Municipal “César Vallejo” del distrito de Puente Piedra, si los alcaldes no se comprometen con el desarrollo de planes culturales, le corresponde a los vecinos del distrito exigir que se cumpla con la ley y “exigir sus derechos como ciudadanos”.



En un sentido más estricto, el factor económico termina siendo importante, y, quizá, la respuesta al porqué no hay más bibliotecas en Lima Metropolitana. “En el 2021, el presupuesto ordinario que tenía Lima para deporte era de nueve millones de soles, mientras que para la Gran Biblioteca Pública de Lima, ubicada en la avenida Abancay, fue de 20,000 soles”, comenta un, ex-trabajador de la BNP.






Marco legal para las iniciativas

Estos espacios públicos amparados por la ley municipal también requieren de un marco legal más amplio para garantizar el acceso democrático y de calidad a sus servicios. Frente a las limitaciones de jurisprudencia de los gobiernos locales, instituciones como la BNP promueven la creación y mejoramiento de las bibliotecas municipales.


Desde su promulgación en el 2013, la Ley N° 30034 del Sistema Nacional de Bibliotecas establece y aplica estándares de calidad para los servicios bibliotecarios a cargo del Estado Peruano, entre ellos, las bibliotecas públicas municipales. Pero requiere de la iniciativa municipal para ejecutarlas.



Lizeth Motta, encargada de la Biblioteca Municipal Infantil “Carlota Clara Carvallo Wallstein”, en Lince, reconoce que durante su gestión como coordinadora no hubo iniciativas de la administración edil, liderada por la alcaldesa Malca Schnaiderman, para mejorar los servicios.

“Nuestro presupuesto es bajo. La colección que tenemos, en su mayoría, es de donaciones”, confiesa. Además, reconoce que no hubo acercamiento a la BNP para aumentar los recursos.

Entrevista a Lizet Mota - Personal encargado de la biblioteca de Lince

Subraya que la biblioteca municipal no recibirá recursos para mejorar sus servicios si la subgerencia del municipio no aprueba la planificación y ejecución del apoyo que se pueda recibir de la BNP.


Pese a esta limitación presupuestal, comenta que se las ingenia para brindar los servicios adecuados a los usuarios, muchos de ellos adolescentes que buscan un espacio para leer y practicar con la esperanza de acceder a una vacante en una universidad estatal. Lo mismo sucede con una de las bibliotecas en Ate revela su encargado, Luis Cama.



Estas necesidades de superación educativa y cultural son indicativos para fortalecer las bibliotecas municipales existentes y organizar nuevas para atender la demanda. Sin embargo, los políticos no los llegan a entender.


Alex Alejandro reconoce que alguien que no ha sido usuario o que no ha tenido acceso a servicios públicos de calidad es incapaz de “apostar por algo que nunca ha conocido”, tal como le sucede a Christian Sotelo.


Política Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas al 2030 del Ministerio de Cultura reconoce que una consecuencia directa del cierre paulatino de espacios destinados como bibliotecas públicas en las municipalidades es consecuencia del mal desarrollo del hábito lector de la población


Existen normales legales que fomentan la creación y organización de espacios culturales y educativos para, entre otras funciones, fomentar la lectura. Sin embargo, esos dispositivos únicamente invitan a las autoridades a tomar iniciativas de ese tipo, pero no las obliga.


¿Más bibliotecas, pero menos lectores?

El análisis comparativo de la Encuesta Nacional de Programas Presupuestales del INEI del año 2016 al 2019 revela una tendencia preocupante: entre el 92% y el 93% de las personas consultadas dijeron que no asistieron a bibliotecas o salas de lectura en esos periodos.


Este estudio refleja, además, la disminución de la asistencia a bibliotecas y espacios culturales por personas de diferentes edades. Por ejemplo, en el 2019, el grupo de 14 a 17 años, en educación básica, mostró una caída de más de tres puntos porcentuales en comparación con el 2016.


Esta reducción se observa en todas las edades, aunque en menor medida. La disminución es más notable en áreas urbanas (7.7%) y rurales (2.9%), y varía por región natural: en la costa, la asistencia es del 6.7%; en la sierra, 7.7%; y en la selva, 4.4%.


Estas cifras confirman una significativa disminución en la asistencia a espacios culturales, lo que también coincide con el cierre gradual de bibliotecas públicas en las municipalidades.


En el 2012, según un estudio comparativo realizado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) en países de la región, Perú registra una tasa porcentual de asistencia a bibliotecas del 2%, porcentaje que se relaciona con la reducida cantidad de bibliotecas, y que equivocadamente se podría tomar como un pretexto político para que no se creen más bibliotecas públicas municipales.


Pese a estos magros porcentajes, Alex Alejandro se muestra optimista y asegura que la tendencia ya no es medir la eficiencia por cuántos hay o no hay, sino por “el retorno cultural y social”.


En tanto, el subgerente de Educación, Cultura, Juventud y Deportes de Comas asegura que, de ser posible, en una próxima gestión le gustaría proponer una biblioteca municipal para su distrito.

 
 
 

Comentarios


Periodismo de investigación | IMPULSO 2024

bottom of page