Arequipa: Entre la promesa minera y la realidad de su calidad de vida
- truthtrailprensa
- 3 oct 2024
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En un contexto de desafíos globales, la minería se consolida como un pilar estratégico para el desarrollo económico. En Perú, este sector no solo es una fuente crucial de ingresos y empleo, sino también un motor clave para atraer inversiones extranjeras y dinamizar las economías regionales. Las empresas mineras juegan un papel fundamental en la generación de infraestructura, mejorando las condiciones de vida en diversas comunidades a través de la creación de empleos y el desarrollo de proyectos sociales.

A lo largo de sus 70 años de historia, PERUMIN ha sido mucho más que una simple exhibición de maquinaria o tecnologías extractivas. Hoy, se posiciona como una plataforma de diálogo en la que se discuten temas económicos de vital importancia para el país. La minería representa casi el 10 % del Producto Bruto Interno (PBI) del Perú y más del 60 % de sus exportaciones. En este contexto, el desarrollo de la industria minera se vincula directamente con el bienestar económico del país, ya que genera empleo, impulsa la inversión en infraestructura y mejora la calidad de vida de las comunidades aledañas a los proyectos mineros.
Durante el "Jueves Minero", en la presentación de PERUMIN 37, se destacaron las aportaciones del sector minero al desarrollo del Perú. El ministro de Energía y Minas, Rómulo Mucho, resaltó el papel pionero de la minería en la mecanización del país, subrayando que la tecnología ha transformado significativamente las operaciones mineras. En el caso de Cerro Verde, una de las minas más importantes, las operaciones están digitalizadas, lo que optimiza la eficiencia y productividad, reflejando cómo la industria minera impulsa la modernización y competitividad a nivel global.
Por su parte, Rohel Sánchez, gobernador de Arequipa, enfatizó la relevancia estratégica de la región en el ámbito minero nacional. Siendo Arequipa, el centro del corredor minero del sur del Perú, albergando diversas operaciones que no solo fortalecen la economía local, sino que también posicionan a la región como un nodo clave para el crecimiento económico del país. La minería en Arequipa ha sido motor de infraestructura, empleo y dinamismo económico, pero también plantea desafíos en cuanto a cómo estos beneficios se distribuyen entre la población y cómo se equilibra la expansión minera con la calidad de vida en la región.
Pero después de escuchar tantas maravillas acerca de la minería, nos deja la incógnita de cómo se encuentra actualmente Arequipa; y es ahí donde nos centraremos.
Contexto minero de Arequipa
Arequipa se ha consolidado como un pilar en la minería peruana, siendo hogar de una de las minas de cobre más importantes del mundo: Cerro Verde. Este sector ha sido clave en la dinamización económica de la región y del país en general, generando miles de empleos, infraestructura y atrayendo grandes inversiones extranjeras. Sin embargo, también ha traído consigo desafíos importantes, como el manejo de los recursos hídricos, la distribución de los beneficios económicos y el auge de la minería ilegal, que afecta el entorno ambiental y la estabilidad social.
En el mes de abril del año 2023, la región ubicada en el corazón del corredor minero del sur del Perú, ocupó el primer lugar en la producción de cobre, logrando registrar 39,865 Toneladas Métricas Finas (TMF) lo que significó un incremento interanual de 3.1%. A través de operaciones cada vez más automatizadas y digitalizadas, como las que vemos en Cerro Verde, la minería en Arequipa ha elevado su eficiencia. No obstante, el uso intensivo del agua y los efectos sobre las comunidades cercanas han sido fuentes de conflictos.
Minería en Arequipa (1990 - actualidad)
Década de 1990: Auge de la inversión extranjera
Durante esta década, las reformas económicas de apertura atrajeron inversiones multimillonarias al sector minero. Cerro Verde, una de las minas más importantes, se expandió significativamente gracias a inversiones extranjeras, particularmente de Freeport-McMoRan. En este periodo, la inversión en infraestructura minera en Arequipa alcanzó números altos, lo que permitió aumentar su capacidad productiva. La modernización trajo consigo el uso de tecnologías avanzadas que optimizan la extracción de minerales y redujeron los costos operativos.
Década de 2000: Expansión y modernización tecnológica
En los años 2000, Cerro Verde atravesó una de sus mayores expansiones, aumentando su capacidad de procesamiento de mineral en más del 100%. La empresa invirtió cerca de 4.600 millones de dólares en infraestructura para duplicar su capacidad de producción, consolidando su posición como una de las principales productoras de cobre del mundo. La extracción de cobre en Arequipa representó el 20% del total nacional durante estos años, consolidándose como una de las principales fuentes de divisas del país.
Además, las nuevas tecnologías permitieron una operación más automatizada y digitalizada. Las plantas de procesamiento y las operaciones a cielo abierto de Cerro Verde se convirtieron en un referente de eficiencia, elevando la producción de cobre a 500.000 toneladas métricas por año.
Actualidad: Sostenibilidad y minería ilegal
En la última década, la minería en Arequipa sigue siendo un motor clave de desarrollo, pero enfrenta retos significativos. Cerro Verde continúa siendo uno de los mayores contribuyentes a las exportaciones de minerales en el país, con un valor estimado de $6.500 millones en producción anual. Sin embargo, los conflictos por el uso de agua del río Chili han intensificado las tensiones con las comunidades agrícolas cercanas, que dependen de este recurso para sus cultivos. Aunque Cerro Verde ha invertido en una planta de tratamiento de aguas residuales, el debate sobre la sostenibilidad persiste.
La riqueza mineral y sus promesas
El sector minero en Arequipa, liderado por empresas como Southern Copper Corporation y Buenaventura ha sido el pilar de la economía regional durante décadas. Según datos del Ministerio de Energía y Minas, Arequipa contribuye con alrededor del 20% de la producción de cobre en el Perú, posicionándola como uno de los motores más importantes de la minería a nivel nacional. Este factor ha llevado a que autoridades y líderes del sector resalten la minería como una fuente crucial de empleo, desarrollo e ingresos fiscales. Durante el lanzamiento de PERUMIN 37, el gobernador de Arequipa, Rohel Sánchez, expresó que "la minería ha permitido financiar proyectos de infraestructura y mejorar los servicios básicos en la región".
Desde un punto de vista macroeconómico, los beneficios de la minería en Arequipa son innegables. Solo en 2023, la recaudación por canon minero para la región alcanzó más de 2,000 millones de soles los cuales se destinan a diferentes áreas de inversión pública, como educación, salud y transporte.
La otra cara de la moneda: la calidad de vida
Sin embargo, detrás de estas cifras alentadoras, se encuentra un panorama mucho más complejo cuando se analiza la calidad de vida en Arequipa. La región, a pesar de recibir estos millonarios ingresos, enfrenta serios desafíos en cuanto a servicios básicos, acceso a salud, educación y la preservación del medio ambiente.
Para esto, debemos tener en cuenta que la población de Arequipa ha tenido un crecimiento importante en los últimos años.

Uno de los principales problemas es el acceso a agua potable. En varias zonas periféricas de la ciudad, como Alto Selva Alegre y Paucarpata, miles de familias dependen de camiones cisterna para recibir agua de calidad cuestionable. Esto contrasta con los proyectos mineros que, según informes de la Defensoría del Pueblo, consumen grandes cantidades de agua en sus procesos de producción. La minería, especialmente en zonas semiáridas como Arequipa, ha incrementado las tensiones entre las comunidades locales y las empresas debido al uso intensivo de recursos hídricos. En este contexto, resulta paradójico que una región rica en minerales no pueda garantizar acceso básico a agua segura para todos sus habitantes.
Contaminación y efectos ambientales
Otro de los aspectos que se debatió en el lanzamiento de PERUMIN 37 fue el impacto ambiental de la minería. Si bien el sector ha hecho esfuerzos en implementar tecnologías más limpias y sostenibles, la contaminación sigue siendo una preocupación significativa. Según estudios del Instituto Nacional de Salud (INS), los niveles de contaminación por metales pesados, como el arsénico y el mercurio, son elevados en las zonas cercanas a las operaciones mineras. Esto ha derivado en un aumento de enfermedades respiratorias y problemas de salud crónicos entre los habitantes de estas áreas.
Actualmente, según la OEFA, Arequipa cuenta con un total de 104 denuncias ambientales, todas en referencia a la minería:

Cerro Verde, una de las minas de cobre a cielo abierto más grandes del mundo ubicada en las afueras de Arequipa, es también una de las principales fuentes de ingresos para la región. No obstante, la actividad minera a gran escala trae consigo efectos secundarios. Según el estudio de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), de Arequipa, las emisiones de polvo y partículas en el aire que se generan durante la extracción y el transporte de minerales han incrementado los niveles de contaminación en distritos cercanos a la mina, lo que ha impactado negativamente en la salud de la población.
Incluso, algunos distritos de la región superan los Estándares de Calidad Ambiental (ECA)
Fuentes: Gerencial Regional de Salud (Arequipa)
Por último, el recurso más vital para la existencia de la vida, el agua, también se ha visto afectada por el rubro minero. En 2018, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) recibió 68 denuncias por presunta contaminación ambiental en Arequipa. De estas, la minería fue el sector con más acusaciones, registrando 13 denuncias, seguido por el transporte con 11 y el comercio con 10.
Entre las denuncias destacan dos compañías. La primera es la unidad operativa Arcata, de la compañía Ares, que acumuló 3 denuncias. Estas están relacionadas con el uso indebido de la laguna Chucñihuaqui en Cayanari, afectando el nivel del agua, la producción de truchas y la crianza de ganado. Además, se denunció la excavación para crear pozos artificiales mediante el uso de químicos y sustancias, lo que podría secar y contaminar el agua de la mina. También se reportó la contaminación de la laguna Wisca Wisca.
La segunda compañía es Cerro Verde, que fue denunciada por la emisión de polvo y material particulado debido al transporte pesado en el distrito de San José (Tiabaya). Además, se señaló el almacenamiento de ácido sulfúrico y concentrado de cobre en el Puerto de Matarani, en Islay, cerca de los almacenes del muelle que comparten Cerro Verde y Antapaccay.
En cuanto a multas, solamente en minería, las empresas han recibido fuertes sanciones económicas por denuncias. En especial la principal mina de la región, Cerro Verde, que cometió un total de 33 infracciones y fue multada con más de 350 UIT’s.
Fuentes: Registro Único de Infractores Ambientales Sancionados (RUIAS) - OEFA
Desigualdad económica
A pesar del crecimiento económico que la minería ha promovido, la desigualdad en la distribución de la riqueza sigue siendo una cuestión crítica en Arequipa. Los beneficios económicos no se reflejan en la calidad de vida de muchos arequipeños. Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), aproximadamente el 13.9% de la población de Arequipa vive en situación de pobreza. Esta cifra se ve agravada en zonas rurales y distritos más alejados del centro urbano, donde los niveles de pobreza superan el 25%.

Fuentes: INEI
El desempleo juvenil también es una preocupación creciente. Mientras que la minería crea empleos, muchos de estos son de carácter temporal y altamente especializados, lo que excluye a una gran parte de la población joven que no cuenta con las habilidades técnicas necesarias. Además, los efectos de la automatización en las operaciones mineras han reducido la necesidad de mano de obra humana, lo que limita las oportunidades de empleo local.
Fuente: Boletín estadístico minero Julio 2024 - MINEM
El debate hacia el futuro
Las declaraciones del ministro Rómulo Mucho y el gobernador regional, Rohel Sánchez, abrió nuevamente el debate sobre cómo equilibrar el crecimiento económico impulsado por la minería con una mejora sostenida en la calidad de vida de los ciudadanos. Autoridades y expertos instaron a reforzar las políticas que promuevan una distribución más equitativa de los ingresos y una mayor inversión en proyectos que prioricen las necesidades de la población, como el acceso al agua potable, la mejora de la infraestructura de salud y educación, y la preservación del medio ambiente.
Si bien los beneficios que la minería ha traído a la región de Arequipa son innegables, el desafío para los próximos años será asegurar que estos se traduzcan en mejoras tangibles en la calidad de vida de todos los arequipeños. En este contexto, el discurso optimista de las autoridades debe ir acompañado de acciones concretas que respondan a las demandas de las comunidades afectadas por las operaciones mineras, para que la riqueza de la tierra no sea solo para unos pocos, sino para el bienestar de toda la región.
El contraste entre la imagen que presentan las autoridades y las empresas mineras y la realidad que enfrentan muchos arequipeños plantea una pregunta fundamental: ¿Cómo puede una región tan rica en recursos naturales seguir enfrentando desafíos tan graves en cuanto a la calidad de vida de su población? Este es un dilema que no solo debe ser abordado desde el ámbito económico, sino también desde el social y el ambiental, para asegurar un futuro más equitativo para Arequipa.














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